La frase es más que sugestiva y plantea un posible derrotero de los grupos migrantes en sus procesos de acomodamiento y construcción identitarias en las sociedades receptoras. Según, este planteo de Marcus Hansen, la primera generación de inmigrantes preserva su identidad étnica, se debilita entre sus hijos y retorna con sus nietos. Es decir, los hijos de los inmigrantes tienden a rechazar las características extranjeras de sus padres y quieren ser parte de la sociedad receptora, mientras que la generación siguiente desea recuperar los valores de sus ancestros. ¿Sucedió algo similar en las generaciones de migrantes españoles que llegaron a la Patagonia Central? Ciertos indicios indicarían derroteros distintos. Los españoles conformaron el grupo migratorio europeo más numeroso en la Patagonia Argentina y en particular en la zona de Comodoro Rivadavia. Desde la primera generación de migrantes que cruzó el Atlántico y llegó a las deshabitadas tierras patagónicas hasta la tercera, cuarta o quinta generación de españoles-argentinos residentes en la zona, los andaluces, vascos, asturianos, gallegos, leoneses, navarros, entre otros, han sido parte de la historia regional. No se incorporaron a una sociedad receptora, sino que construyeron, junto con otros migrantes una nueva sociedad, la comodorense.

Recuperar prioritariamente las experiencias migratorias de la primera y tercera generación de migrantes es rescatar parte de la memoria colectiva de una sociedad multiétnica y multicultural y aproximarnos al análisis de los procesos dinámicos de construcción de identidades donde la heterogeneidad parece ser su sino. La memoria individual junto con otras fuentes de información como los registros fotográficos nos permitirán mirar e interpretar el pasado, es decir hacer historia.

Una historia que pretende interpretar los procesos de construcción identitaria desde las redes primarias o secundarias y desde las estrategias colectivas que fueron configurando los inmigrantes españoles en la sociedad comodorense. Procesos en que las pertenencias étnicas o nacionales han convivido con una identidad argentina.