Desde el punto de vista metodológico una de las fuentes indispensables para nuestra propuesta de investigación son las narraciones de vida de los migrantes españoles y sus nietos a través de sus relatos orales y fotográficos como indicios de un modo de vivir impregnado por la experiencia migratoria. La interacción de los relatos de los inmigrantes y de sus descendientes argentino-españoles, junto con otras fuentes de información, nos permitirán recuperar los procesos de construcción de las identidades étnicas a lo largo de tres generaciones.


Las entrevistas orales nos permiten en palabras de P. Thompson rescatar las voces ocultas y con ellas las relaciones familiares, migratorias y de vida mediante las memorias de los migrantes con una doble fuerza de objetividad y subjetividad, pues esos relatos pueden ser leídos como narraciones históricos de hechos pasados. Estos relatos orales se constituyen en una narración de un evento construido producto del encuentro entre entrevistado y el entrevistador mediados por un cuestionario guía que se abre a preguntas y repreguntas nacidos de ese encuentro eventual y dialógico donde se cuenta algo desde adentro[2].

La fotografía en relación con las entrevistas orales es otro medio y proceso metodológico usado por los cientistas sociales, en especial los historiadores, para recuperar datos y acontecimientos. Es una fuente de indagación que según S. J. Taylor permite recuperar datos de la vida pues “… las imágenes que la gente toma [o ha tomado en el pasado] aportan comprensión sobre los que es importante para ella y sobre la manera en que se percibe a sí mismo y a otros…”[4].

La fotografía necesita de quien vivió el momento registrado y tal vez también de quién y para qué lo registró. Este “nuevo documento histórico” requiere entonces de una relación complementaria de entrevistas orales para desandar el momento que inmortalizó mediante la imagen fotográfica pues en ella hay un nuevo modo de conocer al mundo, aunque como siempre fragmentario en términos visuales y contextuales.[5] Nos permite, también, rescatar emociones, relaciones, memorias y personajes de un pasado reciente “… Estas imágenes son documentos para la historia y también para la historia de la fotografía. La fotografía es un intrigante documento visual, cuyo contenido es a al mismo tiempo revelador de informaciones y detonador de emociones…”[6].

Es el detrás de cada fotografía que nos interesa conocer para tratar de dilucidar las intenciones que llevaron al registro de un momento en particular. Por ende la fotografía es un instrumento de investigación y para la investigación que da pistas de una historia, de un trayecto de vida, de un modo de vivir en el mundo, de la experiencia humana y de la vida familiar. Representa paisajes, gestos, hechos, fiestas y perpetua la “…memoria de un individuo y de la comunidad, de las costumbres, del hecho social, del paisaje urbano, de la naturaleza. …” “Para el historiador, es una valiosa posibilidad de descubrimiento e interpretación de la vida histórica...”[7]




[2] Alessandro Portelli, “El uso de la entrevista en la historia oral,” en Historia, Memoria y pasado reciente, 20, (Rosario, 2003/2004)  p. 39.

[3] S. J. Taylor y R. Bogdan, R, “La entrevista en profundidad,” en Introducción a los métodos cualitativos de investigación, Barcelona: Paidos, 1998, p 101. 
[4] S. J. Taylor, y R. Bogdan, “Descubriendo métodos,” Ob. cit., p. 147.

[5] Boris Kossoy, Fotografía e Historia, Buenos Aires: Editorial La marca, 2001, p 22.

[6] Ídem,  p. 23.

[7] Ídem, pp. 118 y 119.